Cómo se calcula el valor de una propiedad
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Toda tasación contesta una sola pregunta: ¿cuánto está dispuesto a pagar hoy alguien que quiere comprar algo así, en esta zona? No es lo que costó, no es lo que se gastó en refaccionarla y no es lo que hace falta para la próxima compra. Es lo que el mercado convalida.
Comparables: de dónde sale el número
El método de cualquier tasación seria es comparar. Se buscan propiedades parecidas en la misma zona —mismo tipo, superficie similar, estado parecido— y se mira a cuánto se publicaron y, sobre todo, a cuánto cerraron. Lo segundo es lo que importa: entre el precio publicado y el de cierre suele haber distancia, y esa distancia sólo la conoce quien opera en la zona.
Por eso una tasación hecha desde una planilla nacional falla. El valor cambia de una cuadra a la otra, y el promedio de una ciudad no dice nada de tu esquina.
Los ajustes
Ningún comparable es idéntico al tuyo. Sobre esa base se corrige por:
- Superficie cubierta y descubierta: no vale lo mismo un metro adentro que un balcón o un patio.
- Antigüedad y estado: no es lo mismo "listo para entrar" que "a refaccionar", y la diferencia se paga.
- Piso, luz y orientación: dos unidades iguales del mismo edificio se separan bastante por el contrafrente, el ruido o la luz de la tarde.
- Ascensor, cochera y amenities: suman distinto según a quién le sirva la propiedad.
- Expensas: una expensa alta baja el precio que el comprador puede pagar, porque le come el presupuesto mensual.
- Documentación: título en regla, planos aprobados, unidad sin deuda y desocupada. Un problema de papeles descuenta valor y espanta compradores.
- Si es apta para crédito: amplía o achica la cantidad de gente que puede comprarla.
Lo que no suma tanto como creés
Las reformas de gusto muy personal rara vez se recuperan enteras: el que compra las valora sólo si le sirven. Los muebles, salvo que queden incluidos y sean parte del trato, no son parte del valor del inmueble. Y "lo que gasté" no es un argumento de precio: es un dato tuyo, no del mercado.
Cuando no hay con qué comparar
En una casa muy particular o en un lote atípico se usan otros caminos: cuánto costaría hoy construir algo equivalente más cuánto vale la tierra, o —si la compra es para alquilar— qué renta genera respecto de lo que sale. En una propiedad de inversión ese último número pesa más que la estética.
Por qué hay que entrar a la propiedad
Una tasación a distancia sirve como orientación y nada más. El estado real, la luz, el ruido, la vista, la calidad de la construcción y hasta cómo está mantenido el edificio se ven parado adentro. Lo mismo la documentación, que es lo primero que van a mirar el comprador y su escribano.
Precio de publicación y precio de cierre
No son el mismo número, y el primero se define con una estrategia. Si la propiedad arranca muy por encima de lo que el mercado convalida, se quema en los portales: pierde el movimiento de las primeras semanas, que es el mejor que va a tener, y termina bajando igual pero tarde y desde una posición más débil.
Si querés saber cuánto vale la tuya, coordinamos una visita y te mostramos de dónde sale cada número, con los comparables a la vista.
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